Orwell: Keeping An Eye On You, ¿Vale la pena?

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Gamers, ¿Conocen aquellas conspiraciones de sombrerito de aluminio donde el gobierno te espía, básicamente en todo lo que haces? Como periodista, al menos puedo dar fe de que el gobierno te tiene en la mira si te sales de la línea, no importa cuándo ni dónde leas esto. Pero como gamer, puedo decir que eso es Orwell.

Orwell, desarrollado por Osmotic, es un simulador del FBI. Básicamente eso. Encarnas a un investigador de una agencia gubernamental secreta llamada Orwell. Tu trabajo en concreto, es investigar a una serie de sospechosos relacionados con un atentado terrorista en un sitio público.

En el camino, te encontrarás con un entramado relativamente complejo relacionado a una posible célula terrorista. Aunque, y como este juego te enseña desde el principio, las apariencias engañan.

El Gran Hermano te observa

Pareciera que la premisa de este juego es simple. Sin embargo, inmediatamente te remite a distopías como las retratadas en 1984, de George Orwell (hay que leer más, gamers), y Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.

Básicamente, tu trabajo consiste en espiar sospechosos relacionados a un ataque terrorista en un sitio público. Intervenir llamadas telefónicas, revisar e-mails, hacerte con el control de computadoras, rastrear gente en internet. Todo empieza con una sola persona sospechosa, y de ahí establecer conexiones con la persona mencionada.

Y es que eso es lo interesante del juego. Desde citas citables relacionadas con la libertad (la cual claramente está comprometida en este juego en aras del bien mayor) hasta las propias frases de la gente que espías, el juego te pone en una disyuntiva muy interesante: ¿Vale la pena sacrificar el derecho a la privacidad de la gente para mantener segura a una nación?, ¿Qué tan lejos está dispuesto cualquier gobierno a protegerse ante librepensadores?. En más una ocasión no puedes evitar cuestionarte si estás haciendo lo correcto, o si estás dándole alas a un sistema que quiere mantenerse funcionando a pesar de vidas humanas.

En más de una ocasión, es inevitable la sensación de que estás entre la espada y la pared. Tú ética y el sentido del deber se ven desafiados en cada decisión. Sabes que lo que estás haciendo garantías individuales, pero el concepto de “el bien mayor” te taladra a cada rato. ¿El deber o la ética?.

En el juego, como en la vida real, solo necesitas tener contacto con la persona equivocada para que el gobierno decida fregarte de por vida. No es un juego que te deje dormir bien por las noches.

perfiles de personajes orwell
De metiches en la vida privada de la gente

Gameplay

Cada decisión en este juego incide directamente con eventos futuros. El juego confía plenamente en tu criterio, pero deja muy en claro que cada acción tiene una consecuencia. Podríamos decir que también abreva un poco de la primera ley de Newton: a cada acción corresponde una reacción.

Quizá es por eso que la cantidad de texto y narrativa es sorprendentemente grande. Teniendo una gran cantidad de fuentes para consultar (no todas proporcionan información útil), implica escribir una cantidad tremenda para dar cohesión a la narrativa del juego.

Ninguna consecuencia se siente forzada, va muy al natural con la información que proporcionas u omites dependiendo el caso. Esto es, narrativamente, tiene una coherencia envidiable. Los personajes, a pesar de que solo están desarrollados a partir de texto, son plenamente identificables unos de otros. Cada uno tiene una personalidad definida, lo cual, si eres lo bastante hábil, te puede ayudar a descubrir cabos sueltos.

Quisiera pensar que es una versión muy simple de software de espionaje de la talla de Pegasus.

Mi queja con respecto a la manera en que está configurado el juego es que impide buscar palabras clave con un comando tan sencillo de programar como Ctrl+F.

Gráficos

Gráficamente, este juego podría considerarse aburrido. Al interactuar con páginas web e interfaces móviles, hay poca animación y un apartado visual minimalista al extremo. Casi no hay animaciones, salvo por la escena inicial. Y tus únicos indicios visuales en torno a los personajes son a partir de fotos con una estética poligonal.

Sin embargo, el estilo minimalista es plenamente identificable. De alguna manera, Orwell tiene una personalidad propia, que no se deja opacar por la narrativa, sino que, de alguna manera tímida pero eficaz, la acompaña.

Animación en Orwell
La única animación del juego

Sonido

Su música y efectos de sonido es bastante minimalista, muy a tono con la interfaz que se te presenta. Dependiendo de la situación, puedes notar cambios de tono en la música que te indican que has llegado a un punto de inflexión.

Dicho esto, no es un apartado relevante. Es como cuando dejas la tele encendida nada más para que haga ruido. En juegos de simulación, la verdad es que se presta mucho a eso. El punto fuerte de este juego, como ya lo expuse, es la narrativa.

Como se darán cuenta, su punto fuerte no es lo visual o lo auditivo, sino la capacidad de la historia de atraparte.

Conclusiones

Orwell definitivamente, no es un juego para todos. Se requiere cierto grado de paciencia, una mente fuerte y una capacidad analítica clara. Las circunstancias a las que te enfrentas pueden ser un trigger de ansiedad, dependiendo de la persona. Es un buen ejercicio de filosofía, para aquellos que son menos hombres (o mujeres) de acción y más de pensamiento.

Si buscas desafiar tu propia moral y visión del mundo, este es tu juego.

Si te interesó esta reseña, puedes leer otros juegos que he calado, como Valorant, y Deep Rock Galactic. Ahora, si te gustan los diseños poligonales, puedes checar mi reseña de Mulaka aquí. No olvides que a pesar de que espiar gente no es cool, ser cool, #EsDeGamers.

Antes de irme, quiero agradecer a Tecitoaquí y Biomehanik0 por su retroalimentación en el desarrollo de esta reseña. Gracias por ayudarme a tirar un gobierno.

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Ragvalgard

Ragvalgard

Está loco. Se quedó lamiendo el timbre de nuestras oficinas por dos horas, así que la opción era contratarlo o llamar a la policía.