Un nuevo giro llega a la franquicia de terror que convirtió una sonrisa en amenaza: Any Given Smile, una miniserie en cómic de cinco números, traslada el mal que creó Parker Finn a los pasillos y la presión del deporte profesional, y promete cambiar la manera en que vemos a los atletas en la ficción. Esta expansión llega con voces nuevas al frente y una apuesta clara por explorar el horror a través del trauma humano.
La semilla de todo proviene de la película Smile (2022) de Parker Finn, cuyo postulado —una entidad que contagia desesperación con una simple sonrisa— reconfiguró un gesto cotidiano en pesadilla colectiva. Desde entonces la mitología ha ido más allá del cine: Hannah Rose May llevó al ente al mundo de la moda con Smile: For the Camera, y ahora Stephanie Williams firma una precuela que sitúa la amenaza en enero de 1995, en la ciudad de St. Augustine, Florida.
Any Given Smile se estrena como una propuesta de ritmo pausado: en lugar de saltos repentinos entre víctimas, la narración estira la tensión hacia el partido decisivo de la liga arena, permitiendo que los personajes se presenten con profundidad antes de que la amenaza haga acto de presencia. El centro del relato es Maximilian Dupree, mariscal suplente de los Sharks, que pasa de la oscuridad del banquillo a la posibilidad de heroísmo… y a una trampa deudas que lo empujan a apostar su moral y su vida.
La serie está publicada por IDW Dark y cuenta con el dibujo de Pablo M. Collar y color de Tríona Farrell. Williams, autora con trayectoria en Marvel y DC, llega tras convertirse este año en la primera mujer negra nominada al premio Eisner en la categoría de Mejor Guionista, un hito que suma relevancia al proyecto.
- Formato: miniserie de cinco números
- Ambientación: enero de 1995, St. Augustine (Florida)
- Protagonista: Maximilian Dupree, quarterback suplente
- Equipo creativo: guion de Stephanie Williams; arte de Pablo M. Collar; color de Tríona Farrell
- Editorial: IDW Dark
- Salida del primer número: 23 de septiembre de 2026
La apuesta temática es clara: el horror no se sostiene sin un corazón humano creíble. Williams busca que la entidad —el motor del mal en esta mitología— actúe como catalizador de traumas previos, no como simple artificio sobrenatural. Por eso la serie abre espacio para personajes secundarios con conflictos propios: una camarera de casino que lucha para costear medicación para su hijo; una figura de la radio que cae en apuestas ilegales a pesar de una fachada estable, entre otros.

Este enfoque permite que el terror nazca de situaciones verosímiles —la presión, la deuda, la ambición— antes de mutar en lo grotesco. Williams lo resume como una intención de mostrar a los deportistas no solo como espectáculo, sino como personas que se sacrifican y, en ocasiones, se quiebran bajo la mirada pública: “son, de alguna forma, gladiadores modernos”, explica la escritora al comentar la decisión de situar la saga en el ámbito deportivo.
La escalada del conflicto se complica porque la entidad no respeta códigos: se infiltra en el submundo de las apuestas y siembra visiones que terminan en muertes y suicidios, desdibujando la línea entre culpa moral y manipulación sobrenatural. Paralelamente, un periodista deportivo comienza a conectar las muertes con el campeonato, mientras Max encara una espiral que lo acerca al colapso justo antes del kickoff.

Williams también admite, con cierto humor oscuro, las exigencias creativas de escribir este tipo de violencia: investigar modos de muerte y tortura obliga al guionista a enfrentarse a detalles inquietantes. Aun así, confiesa que su fascinación por el género creció con la aparición del ente en la primera película: “me enamoré de esa criatura horripilante”, dice, reconociendo la potencia del diseño y la idea detrás del antagonista.
La expansión de la franquicia tiene además implicaciones industriales: demuestra que la mitología de Smile es maleable y apta para atravesar medios (cine, cómic) y contextos (moda, deporte). Hannah Rose May, cuya serie demostró que la premisa funciona fuera de la pantalla grande, sigue al frente de nuevos proyectos —incluida una adaptación cinematográfica en desarrollo por Blumhouse-Atomic Monster— lo que subraya el interés de la industria por explotar narrativas que combinan terror y realismo social.
Para el lector, ¿qué cambia con Any Given Smile? En lo inmediato, una propuesta más pausada que busca tensión sostenida; en lo profundo, una invitación a observar la relación entre trauma y espectáculo: cómo el deseo de triunfo, las apuestas y la exposición pública pueden ser terreno fértil para el colapso psicológico y, en esta ficción, para lo sobrenatural.
La serie promete sorpresas en su ritmo narrativo: Williams adelanta que en ciertos momentos el cómic “engancha y luego dispara de repente”, una experiencia diseñada para desestabilizar al lector que llega cómodo pensando que ya sabe qué esperar. El primer número sale a la venta el 23 de septiembre de 2026.
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