Ridley Scott: película apocalíptica naufraga pese a Jacob Elordi y Josh Brolin

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Ridley Scott vuelve a la pantalla grande con The Dog Stars, su película número 30, que llega a los cines este viernes 28 de agosto. La novedad importa porque el nombre del director genera expectativas sobre cómo renovar un género saturado: aquí el cineasta apuesta por una mirada introspectiva sobre el fin de la civilización, más que por la acción pura.

Adaptada de la novela de Peter Heller y escrita por Mark L. Smith, la película sigue a Hig, un piloto que sobrevive a una pandemia y habita en un hangar junto a un exmarine armado hasta los dientes. Jacob Elordi encabeza el reparto en un papel que originalmente iba a interpretar Paul Mescal; Josh Brolin y Margaret Qualley completan el núcleo dramático.

Qué ofrece y por qué decepciona

Visualmente la película propone postales potentes —ciudades cubiertas por vegetación, paisajes de montaña y una estética sonora firmada por Harry Gregson-Williams—, pero esos recursos no siempre se traducen en tensión narrativa. Las escenas de conflicto, que podrían haber sido el momento de mayor intensidad, resultan a menudo inconexas y poco decisivas para el arco emocional del filme.

Ciudad abandonada cubierta de vegetación en escenario posapocalíptico
La estética visual de The Dog Stars destaca por sus postales de ciudades reclamadas por la naturaleza.

El tono es melancólico y contemplativo: hay más contemplación del duelo y la soledad que confrontación con amenazas externas. Eso puede funcionar como propuesta artística, pero en el contexto de un «thriller» posapocalíptico deja a la audiencia esperando más urgencia y propósito dramático.

  • Director: Ridley Scott
  • Guion: Mark L. Smith (adaptación de Peter Heller)
  • Reparto principal: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong
  • Música: Harry Gregson-Williams
  • Fotografía: Erik Messerschmidt
  • Estreno: 28 de agosto (en cines)

La película introduce varios grupos hostiles que acechan el paisaje norteamericano pospandemia, incluido un colectivo violento procedente de México. Sin embargo, el choque entre comunidades y la violencia externa no se exploran con la claridad o el impacto que su premisa promete: los enfrentamientos parecen insertados más por efecto que por necesidad dramática.

En el centro está la relación entre Hig y Cima (Qualley), un romance que Smith y la dirección intentan convertir en el motor de esperanza para la narrativa. La química entre los intérpretes no termina de cuajar, y la evolución romántica actúa más como un recurso narrativo que como una consecuencia emocional genuina de los personajes.

Momentos que funcionan y decisiones discutibles

Algunas secuencias destacan por su capacidad para perturbar: un tramo ambientado en un aeropuerto con estética retrofuturista, y la presencia inquietante de personajes secundarios que dan a la película un pulso amenazante. Allison Janney ofrece un personaje con presencia y Guy Pearce aporta solidez en el papel de superviviente veterano.

Por otro lado, la fotografía de Erik Messerschmidt, que en otros proyectos ha mostrado gran vigor, aquí transmite una frialdad acorde con la atmósfera, pero también una falta de dinamismo que limita la conexión emocional del público con la pantalla.

La banda sonora y los detalles de producción (desde la vegetación que invade la ciudad hasta la construcción del hangar) están cuidados, pero ese ensamblaje técnico no basta para sostener un largometraje que insiste en la melancolía sin ofrecer suficientes réditos narrativos.

Implicaciones para el espectador

Si busca un thriller posapocalíptico con ritmo y confrontación constante, esta película probablemente dejará insatisfecho al espectador. En cambio, si se aproxima como una reflexión sobre el duelo, la rutina de la supervivencia y la necesidad humana de compañía, encontrará momentos de interés. La experiencia depende, en gran medida, de la expectativa que lleve cada quien al cine.

Lo esencial:

  • Ridley Scott intenta un enfoque más íntimo que combativo dentro del subgénero posapocalíptico.
  • La película destaca por su ambientación y algunos intérpretes, pero flaquea en ritmo y en la eficacia de sus piezas de acción.
  • El resultado es un filme contemplativo que puede resultar insatisfactorio para quienes esperaban un thriller más contundente.

Calificación: C

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