Javier Bardem tropieza como director en The Beloved: drama padre e hija lastrado por guion flojo

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Rodrigo Sorogoyen vuelve a explorar el poder familiar y los abusos del estrellato con una película que se estrenó en Cannes 2026 y ya provoca debates entre la crítica: ¿hasta qué punto una figura consagrada puede arruinar a quienes la rodean en nombre del arte? La Querida plantea esa pregunta desde la tensión personal entre un director en busca de redención y la hija a la que intenta reclutar para su gran regreso.

En el centro de la trama está Esteban Martínez, un cineasta premiado interpretado por Javier Bardem, que pretende retomar su carrera con Desierto, un proyecto ambientado en los años treinta. El conflicto surge cuando decide reservar el papel principal para su hija, Emilia (Victoria Luengo), con quien mantiene una relación rota y llena de rencores.

Un encuentro que lo define todo

La película arranca con una escena larga y tensa: un almuerzo entre padre e hija que funciona como detonante emocional. La conversación va desgranando ausencias pasadas, comportamientos autodestructivos y la humillación pública que ha marcado la vida de Emilia. Esa secuencia, casi teatral, fija el tono de un filme que alterna lo íntimo con lo profesional —y que a veces confunde la observación con la complacencia estilística.

Sorogoyen y su coguionista exploran con sensibilidad la psicología de quien crece con un progenitor problemático: la baja autoestima, la hipervigilancia ante cambios de humor y la dependencia del alcohol como mecanismo de supervivencia. Pero esos hallazgos dramáticos se ven empañados por una puesta en escena que apuesta por la experimentación visual hasta el punto de distraer.

Experimentación formal sobre el set

La película se mueve entre formatos y grano de imagen —65 mm, 35 mm, 16 mm, incluso 8 mm— y combina color y blanco y negro en la misma escena. El director de fotografía, Álex de Pablo, multiplica recursos que pretenden subrayar la fractura emocional, pero que en ocasiones diluyen la intensidad narrativa del filme.

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Cuando Desierto entra en rodaje, la historia se convierte en una película dentro de la película y el relato pierde empuje: escenas en el set y el paisaje árido de la isla (Fuerteventura) se repiten hasta crear una sensación de monotonía. Sin embargo, hay momentos de gran dramatismo, como la tensión colectiva que acaba en una especie de motín en el plató, que muestran por qué la película interesa pese a sus defectos.

  • Duración: 130 minutos, ritmo desigual que alterna pasajes poderosos con otros más planos.
  • Estreno: Presentada en el Festival de Cannes 2026.
  • Protagonistas: Javier Bardem (Esteban) y Victoria Luengo (Emilia).
  • Temas principales: nepotismo, alcoholismo, legado artístico y violencia emocional.
  • Estado: Busca distribución en Estados Unidos.

En lo interpretativo, Bardem entrega una actuación contenida y dominante que encaja con la figura de un autor carismático y castigador. Luengo sostiene el otro polo: atraviesa la película entre la autocrítica y la ira legítima, y compone un personaje creíble que evita la caricatura. Pero la película nunca persuade del todo sobre la supuesta genialidad del director dentro del relato: el debate sobre si su obra justifica sus métodos queda abierto y, en muchos momentos, sin resolución.

La decisión de mezclar registros visuales y narrativos funciona a veces como hallazgo y otras como exceso. Cuando el filme pretende alcanzar su clímax emocional —la fractura definitiva entre Esteban y su equipo—, la multiplicidad de formatos termina por amortiguar el impacto que debería ser puro y directo.

Qué significa esto ahora

En un momento en que la industria audiovisual discute responsabilidad, privilegios y salud mental, La Querida aporta una mirada incómoda sobre cómo el poder creativo puede convertir en daño lo que se vende como genio. No ofrece soluciones fáciles, pero sí recuerda que la reputación no blinda a nadie frente a la cuenta emocional pendiente con sus afectos.

La Querida tuvo su primera proyección en Cannes y continúa su búsqueda de distribución internacional. En términos críticos, el balance es desigual: hay actuaciones potentes y momentos narrativos relevantes, pero la película se ve lastrada por una puesta en escena que a ratos se impone a la necesidad de claridad dramática.

Calificación aproximada: C+

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