Los derechos de autor en los creepypastas funcionan de manera automática desde el momento en que se crea la obra, sin necesidad de registro previo, aunque su protección varía significativamente según el creador, la jurisdicción y el modelo de distribución elegido. Entender estas capas legales es crucial para creadores que deseen adaptar, monetizar o reutilizar historias de horror de internet sin enfrentar reclamaciones inesperadas.
El concepto fundamental es que el copyright nace automáticamente cuando una obra se fija en un soporte, ya sea publicada de forma anónima en 4chan o registrada formalmente. Sin embargo, esto genera una complicación: las obras sin autor identificable, conocidas como obras huérfanas, permanecen protegidas por derechos de autor aunque no se pueda localizar al creador original, según explicó VidaExtra en agosto de 2026.

Los casos emblemáticos: de Slender Man a Backrooms
Slender Man ejemplifica los conflictos complejos de propiedad intelectual en creepypastas. Eric Knudsen, bajo el seudónimo Victor Surge, creó el personaje en 2009 durante un concurso de Photoshop en un foro, y lo registró antes de que Sony adquiriera los derechos cinematográficos en 2010. Sin embargo, la Wiki oficial de Slender Man reveló un giro inesperado: una persona anónima poseía los derechos de explotación del personaje, lo que condicionó todas las adaptaciones posteriores.
En contraste, SCP Foundation adoptó desde sus inicios en 2008 una estrategia completamente diferente: toda obra creada bajo su universo se libera bajo licencia Creative Commons BY-SA 3.0, permitiendo que cualquiera copie, modifique y monetice el contenido siempre que acredite la fuente y mantenga la misma licencia. Esta libertad fue desafiada en 2019 cuando Andrey Duksin, un ciudadano ruso, registró la marca y el logotipo de SCP Foundation en Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Armenia. La comunidad recaudó más de 140.000 dólares con apoyo del youtuber Markiplier para financiar una batalla legal que culminó el 4 de julio de 2022 con la pérdida total de derechos por parte de Duksin.
Recientemente, en julio de 2026, la productora A24 enfrentó críticas cuando hizo reclamos de copyright contra creadores de contenido inspirado en Backrooms, un creepypasta nacido de una imagen en 4chan en 2019. Los usuarios reportaron en Reddit que A24 solicitó retirar wallpapers y diseños que, aunque inspirados en la creepypasta original, no eran directamente de la película. Kane Parsons, el creador de Backrooms, confirmó que se trataba de un error sistemático, y A24 posteriormente declaró que no reclama propiedad sobre trabajos de la comunidad inspirados en la creepypasta original.
La protección legal según la jurisdicción
En España, el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual establece tres artículos clave para creepypastas. El artículo 6.2 permite que quien publique una obra anónima o bajo seudónimo ejerza los derechos de explotación mientras el autor no revele su identidad. El artículo 27.1 especifica que las obras anónimas o huérfanas están protegidas durante 70 años desde su divulgación lícita, lo que significa que Jeff the Killer, cuya imagen original se subió en 2005, no entraría en dominio público hasta 2075. El artículo 14 añade que incluso cuando un autor libera explícitamente sus derechos, conserva el poder de retirar contenido que dañe su reputación.
Esta estructura crea cuatro escenarios distintos de propiedad. Primero, autores identificables que cobran por su obra, como Kris Straub con Candle Cove, quien permitió que Syfy comprara los derechos para una serie. Segundo, autores anónimos que no cobran, como el creador del Experimento Ruso del Sueño, cuya historia ha generado libros y películas sin reclamaciones aparentes del autor original. Tercero, autores que registran desde el principio y ceden derechos limitados, como Trevor Henderson con Siren Head, quien permitió contenido gratuito pero negoció una película con Warner. Cuarto, autores que retienen control total, como Alex Kister de The Mandela Catalogue, quien también dirige la adaptación cinematográfica.
La realidad práctica es que la mayoría de productoras evita proyectos basados en obras huérfanas por miedo a demandas futuras. Jeff the Killer permanece en este limbo legal: aunque viral y reconocible, su autor desconocido deja abierta la posibilidad de una reclamación décadas después, desalentando inversiones millonarias en adaptaciones.
Sources
- VidaExtra — Análisis completo de copyright en creepypastas, casos de Slender Man, SCP Foundation, Jeff the Killer, y legislación española (11 de agosto de 2026)
- FomoEra — Cobertura del escándalo de copyright de A24 con Backrooms, declaraciones de Kane Parsons y respuesta de la productora (17 de julio de 2026)
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Con un profundo conocimiento de la cultura japonesa, Diego Ramos ofrece reseñas detalladas y descubrimientos sobre animes y mangas. Enriquece tu mundo animado con puntos de vista auténticos.