Peaky Blinders, temporada 6 ¿Valió la pena?

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Peaky Blinders es una de esas series que sabe cómo quedarse en ti. La serie de drama criminal británica producida por BBC llegó en abril a su última temporada. Los usuarios de Netflix tuvimos que esperar hasta hace un par de semanas para poder disfrutarla.

Esta temporada sirve, no solo como cierre de la serie que empezó en 2013, sino como explicación a todos los cabos sueltos que quedaron al final de la temporada 5.
Por lo mismo, debo advertir que algunos detalles son importantes para explicar la trama, por lo que hay ALERTA DE SPOILER. Si no has visto la temporada, y mucho menos la serie, te recomiendo verla y luego regresa a esta reseña.

Hecho el disclaimer de rigor, comencemos.

Día Negro

La temporada inicia justo en el punto donde nos quedamos, con un Tommy Shelby (Cillian Murphy) incapaz de soportar su propio error al borde del suicidio luego del intento fallido de asesinato de Oswald Mosley (Sam Claflin). Obviamente y como es el alma de la serie, no podía quedarse así, y menos luego de que su esposa, Lizzie (Natasha O’Keeffe) rematara su humillación diciéndole “No eres un soldado, eres un cobarde”.

Acto seguido, sabemos qué salió mal. El IRA necesitaba vivo a Mosley, así que intervinieron, matando en el proceso a Aberama Gold (Aidan Gillen), Barney (Cosmo Jarvis), y a Polly Gray (Helen McCrory). Esto sirve como explicación a la desaparición del personaje de Polly, debido a la desafortunada muerte de McCrory por cáncer de mama. También sirve para darle una motivación más para Michael Gray, quien, después de haber sido humillado en la temporada 5, llevaba cierto rencor hacia Tommy de por sí.

Es un episodio que, como no, pone el tono general que veremos más adelante. También supone un cambio tremendo para Tommy, pues para este punto ha dejado de beber, recuperando, en sus propias palabras, su claridad mental.

Algo que, sin embargo no puedo pasar de largo es que las pocas apariciones de Arthur (Paul Anderson) en el capítulo, son, todas, como alivio cómico de un tipo en perpetua cruda de opio. Ada (Sophie Rundle) queda relegada a su niñera, y pese a que dejan entrever que esta conducta es debido a la ausencia de Polly, no va más allá. De hecho, Arthur en ningún momento menciona a la matriarca de la familia Shelby. Algo que, de haber pasado, le habría dado más profundidad a su desarrollo de personaje. Pero esto tiene una razón de ser.

Peaky Blinders

Camisa Negra

El siguiente capítulo se dedica a explicar un par de cosas que quedaron al aire en la temporada pasada. Principalmente, qué fue de Mosley. Aprendemos que, gracias a cierto amigo alemán de bigote y fleco de lado, la ideología fascista de Mosley está cobrando más fuerza en Inglaterra.

Es gracias a Mosley que conocemos a su amante: Diana Mitford. Qué personajazo.

Aquí haré un paréntesis: me choca el personaje de Gina (Anya Taylor-Joy). Es un pésimo personaje, una mujer insolente y malcriada que parece más una adolescente caprichosa que otra cosa. Es demasiado unidimensional. En este sentido, Diana es lo que me parece que debió ser el personaje de Gina con la dirección adecuada: astuta, cruel, sarcástica, dominante. Si Gina intenta demasiado ser provocativa, y dan ganas de abofetearla por lo molesta que es, Diana es una persona con la que, si pierdes la compostura, pierdes en absoluto, cosa que demuestra en el siguiente capítulo.

Además de eso, la verdad es que el capítulo es medio “meh”. Tommy intenta hacer negocios otra vez, tanto con Jack Nelson (James Frenchville) como con Alfie Solomons (Tom Hardy), Ruby enferma, y no mucho más.

Lo que sí, este capítulo nos pone nuevamente a un Arthur igual de perdido por el opio, pero donde su dolor es más palpable, esto nos pone en el escenario perfecto para el siguiente capítulo.

Oro

Hubo cierto capítulo de las primeras temporadas de Peaky Blinders que tuvo una escena muy chocante. Las mujeres de la serie inician una suerte de rebelión que, realmente, no va más allá. Un discurso de empoderamiento femenino muy forzado y ridículo. Pero este capítulo, este sí logra hacer las cosas bien.

Ante la enfermedad de Ruby, Tommy va a buscar a su ex cuñada Esme Shelby-Lee (Aimee Ffion-Edwards) para obtener alguna solución, por lo que se ausenta cinco días y deja a Ada a cargo.

Esto da pie a una reunión entre Ada, Diana, Mosley, Jack y Gina. Gina como siempre, es un convidado de piedra, pero la “carnita” de esta reunión es la tensión que se respira entre Ada y Diana. Ambas tienen tantas ganas de sacarse las tripas mutuamente, pero entran en un duelo de palabras y astucia que es un roast tras otro como solo las mujeres saben hacer.

Lizzie, literalmente abandonada por Tommy, intenta permanecer fuerte por su hija y a su lado. Esme toma las riendas de la situación de Tommy y lo conduce a un cementerio para darle una explicación a la “maldición” de su hija. Ada toma las riendas de la compañía Shelby, decidida a ser algo más que “la hermana de Tommy”.

Hay una escena donde Arthur parece volver a sus raíces de pandillero sediento de violencia, pero que resulta apaciguado por el inmenso Stephen Graham, personificando a Hayden Stagg.

Peaky Blinders

Prácticamente no hay una sola mujer en este episodio (salvo Gina, maldita sea) que no demuestre en este episodio de qué están hechas. Todas se muestran sumamente capaces de llevar la voz cantante y se siente tan natural, tan orgánico, que da gusto. Todas esas mujeres ya tenían pistas de fortaleza (sobre todo Ada, cuyo desarrollo de personaje en toda la serie me parece uno de los más completos), pero aquí tienen todo el reflector para demostrarlo. Incluso Lizzie, totalmente destruida en la escena final describiendo la muerte de Ruby al más puro estilo Shakesperiano, tiene una entereza que sorprende.

Zafiro

Si tuviera una palabra para describir este capítulo, sería “incoherente”. Es la segunda ocasión en la temporada en que iniciamos con un funeral, con una Lizzie al límite y un Tommy prometiendo un futuro mejor en honor a Ruby. La siguiente escena muestra a Tommy masacrando un campamento gitano.

Durante una cena con Mosley, Diana, Jack y la capitana Swing del IRA (Charlene McKenna), Tommy se da cuenta que está ya en un punto de no retorno, al punto de ser indistinguible de sus enemigos. Aquí otra inconsistencia. Swing está prácticamente aterrada, bajando la mirada en cuanto Tommy aparece. Algo que no tiene NADA que ver con su actitud estoica y calmada luego de haber matado a Polly Gray. Es como si fueran dos personajes distintos.

Previamente, Tommy y Arthur tienen un momento de hermanos como no habían podido tener, y Tommy vuelve al whisky. Pareciera que Arthur encontrará un poco de calma pero…

Durante la canción de Swing, donde se muestra un montaje de Ada Shelby defendiéndose de blackshirts con la bandera nazi de fondo, también se muestra a Arthur OTRA VEZ hundido en opio tambaleándose por los callejones del barrio chino.

Este episodio parece hecho con las patas, en cuanto a su narrativa. Si en algún punto (ya ni de la serie, sino de la temporada) un personaje dice que hará A, hace Z. No tiene sentido.

Ah, y por fin termina con las ideas racistas de Karl Thorne, a quien Ada pone en su lugar. Un arco de personaje que duró dos escenas y que realmente no aporta mucho.

Pero si algo no aporta nada, y es una pérdida de metraje, es la escena donde Tommy descubre que Gina se acuesta con Mosley. No se vuelve a mencionar en lo que resta de la serie.

Este episodio es como cuando un trabajo en equipo se divide entre los integrantes, todos se van por su lado y no comunican cómo será el producto final, que termina siendo un grotesco collage.

Camino al infierno

Un episodio antes de terminar la serie, y un Tommy cansado y enfermo pone las piezas para su movimiento final. Nos introduce a Erasmus “Duke” Shelby, su hijo bastardo que tuvo antes de enlistarse en la guerra. También tiene una reunión con Linda (Kate Phillips) para convencerla de sanar a Arthur. Ah, y se acuesta con Diana, terminando de dinamitar su ya endeble relación con Lizzie.

Lo mejor de este episodio son dos cosas. La primera es la escena entre Tommy y Stagg. Cada movimiento de ambos actores, cada reacción, cada palabra y cada fotograma están finamente hilados. Dicen que Stagg aparecerá en la película, y espero que así sea.

Lo segundo es Duke. Tomando en cuenta que estamos casi al final de la serie, la introducción de OTRO Shelby parece una muy mala idea. Pero tanto la construcción del personaje como la actuación de Conrad Khan lo llevan a otra dimensión. Comienza el episodio como el altanero analfabeta bastardo cuya mayor cualidad es robar relojes, a un chico traumado con sentido del honor cuando tiene que atestiguar el lado oscuro de la compañía Shelby, a un hijo de Tommy en toda regla, que es capaz de tener un momento de autenticidad con su padre. Su arco de personaje, pese a lo apresurado, se escribe muy bien.

Secreto bajo llave

Y llegamos al final de esta serie. Michael por fin reaparece, luego de pasar una temporada completa simplemente rumiando su rencor en prisión, para poner en marcha su venganza.

Lizzie por fin deja a Tommy, luego de tantas humillaciones de su parte; Charles recluta a Duke para realizar su primer trabajo sucio, Arthur descubre que Tommy está enfermo y prácticamente en las últimas, y tienen un conflicto bastante enternecedor.

Poco después, Tommy parte a Canadá para encontrarse con Michael, mientras que Arthur se dirige al Garrison para tender una emboscada a Swing y vengar así la muerte de Polly. Finn, el menor de los hermanos Shelby, acude con Billy Grade a la casa de Tommy, sin sospechar que el propio Tommy les puso una trampa. Duke intenta convencer a Finn de que haga lo que se le pide (matar a Billy), pero ante la rebeldía de Finn, Duke lo destierra de la familia, recibiendo la promesa de venganza de Finn.

Con esto, prácticamente se completa el personaje de Duke. Duke Shelby es todo lo que se esperaba que fuera Finn en toda la serie, pero que no fue. El ciclo se completa.

Tommy logra llegar a Michael, quien le pone una bomba en su auto. Una estrategia burda y simple. Caray, Michael es el enemigo que más ha convivido con Tommy, él debería saber mejor que nadie que Tommy lo vería venir. Luego de un breve intercambio de palabras acerca de Polly, Tommy mata a su primo de un limpio disparo en la cabeza.

A su regreso a Inglaterra, Tommy destruye su propia casa, deja unas cuantas instrucciones y se va a morir al campo. O no.

Pero la escena final merece su propio análisis y esta reseña ya duró demasiado.

Consideraciones finales

Como siempre, Peaky Blinders hizo gala de su impecable fotografía y de su excelente banda sonora. A pesar de sus fallas, que en esta temporada vaya que las hubo, supo darle un buen cierre a la historia de Tommy, además de darle sentido a otros personajes que habían quedado opacados.

Critico, no obstante, la narrativa desordenada de estos episodios, que, dado que la quinta temporada dejó muchos cabos sueltos, no pudieron explicarlos todos.

Por ejemplo: ¿Y los Billy Boys? ¿Y la promesa de violencia de Jimmy McCavern? ¿Qué fue de Jessie Eden? ¿Cómo se vengarán Gina y Nelson? Muchos personajes simplemente brillaron por su ausencia.

Sin embargo, dadas las condiciones (pandemia, la muerte de Helen McCrory, el tiempo de producción), fue un buen cierre y adecuado. Pocas series saben cómo terminar (¿Verdad, Game of Thrones?), y esta vaya que supo hacerlo.

Me llevo un buen sabor de boca, uno con el aroma rancio del cigarro, el whisky y la violencia de una de las pandillas británicas más emblemáticas del siglo XX.

Y ustedes, ¿Qué opinan de este cierre de serie? Como siempre, dejen aquí sus comentarios. Checa otras notas de cineseries y gaming. No olvides seguirnos en TwitterFacebook y YouTube.

Peaky Blinders hizo parecer que fumar es cool. Pero lo que sí es cool #EsDeGamers.

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