Daredevil: Born again trae la saga de Bullseye que sacude la serie

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La cuarta entrega de la segunda temporada de Daredevil: Born Again, titulada “Gloves Off”, acelera el pulso: el episodio transforma a Bullseye en una figura sin remordimientos y trae a la pantalla una versión que remite directamente a momentos clave de los cómics. Esa elección no solo altera la percepción del personaje, sino que también eleva las consecuencias narrativas para la serie y su universo compartido.

La secuencia inicial sostiene esa reversión: Dex Pointdexter entra a un diner de estilo clásico, pide un batido y, en lugar de pasar desapercibido, convoca a una unidad policial anti-vigilantes. Cuando los agentes aparecen, comienza una matanza ejecutada con la precisión letal que lo define: vasos, cubiertos y objetos cotidianos se convierten en proyectiles mortales. Tras eliminar a los policías, el asesino se vuelve hacia los comensales aterrorizados y, con una sonrisa, presenta su versión perversa de justificación moral.

Ese gesto rememora una era concreta del cómic. En el cómics, el giro de Bullseye a un rol “oficial” ocurrió cuando fue integrado a los Thunderbolts, el grupo que Marvel adaptó del concepto de escuadrón de villanos usados por el Estado. La llegada de Norman Osborn al poder —tras el caos de la Civil War y la crisis conocida como Secret Invasion— permitió que Osborn reconfigurara las fuerzas gubernamentales y presentara a un nuevo equipo de “Avengers” compuesto en buena parte por criminales con identidades falsas.

El resultado fue una alineación inquietante: villanos con trajes de héroes. En ese contexto, Bullseye asumió el papel de Hawkeye, mientras otros antagonistas tomaban nombres y apariencias heroicas. Pero a diferencia de muchos compañeros de los Thunderbolts que soñaban con redención, Bullseye disfrutaba de las ventajas de matar sin interferencias: su “actuación pública” como paladín servía, más que para expiar culpas, para encubrir su violencia.

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La tensión interna del personaje quedó explorada con más detalle en la miniserie Dark Reign: Hawkeye, donde un Bullseye con la psique fragmentada se enfrenta a su doble identidad. Allí la narrativa lo muestra consumido por celos y resentimiento: le irrita que la imagen de héroe reciba elogios por acciones que él mismo cometió en secreto, y su mente le devuelve ecos que lo empujan a la violencia.

En ese sentido, la versión televisiva se mueve hacia una lectura más directa: menos introspección clínica y más exhibición de sadismo impune. Para los guionistas de Born Again, esa decisión sirve para intensificar la amenaza sobre Daredevil y sus aliados, y abre interrogantes sobre cómo la ley y la opinión pública reaccionarán ante un asesino que se disfraza de defensor.

Qué aporta cada elemento clave:

  • La escena del diner: establece sin ambigüedades la peligrosidad inmediata del personaje y marca un tono más oscuro para la temporada.
  • El paralelismo con los Thunderbolts: ofrece un precedente editorial que legitima la conversión de villanos en figuras “oficiales”.
  • La psicología fracturada: explica por qué Bullseye puede actuar sin remordimiento y cómo la dualidad público/privado alimenta la trama.
  • Las repercusiones narrativas: eleva el riesgo para Daredevil y su entorno, y deja puertas abiertas a cruces con historias políticas y de poder dentro del universo Marvel.

Para el espectador, esto significa que la serie ya no juega solo con la amenaza física: también explora la manipulación de la identidad pública y el uso del sistema para proteger a depredadores. Es una lectura que encaja con los cómics citados y, al mismo tiempo, aporta urgencia dramática al formato televisivo.

Los nuevos episodios de Daredevil: Born Again se estrenan los jueves a las 9 p.m. ET en Disney+.

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